Volver a ser vos misma
Has tenido un bebé, ¡felicidades! ¡Y bienvenida al mundo real!
Durante los últimos nueve meses tu bebé y vos han sido uno, pero ahora
que éste ya ha llegado, es hora de volver a ser vos misma. De forma que,
aunque como madre vas a pasar gran parte del día cuidando a tu bebé, no
tienes que olvidarte de cuidar de vos misma. Aquí intentaremos darte
algunos consejos para el cuidado posparto, sobre cómo recuperar la forma
física y adelgazar, y cómo mimar mente y cuerpo, cuerpo y alma...
Requiere tiempo
Comenzar
una relación con un bebé - sentir el vínculo emocional - supone una
experiencia diferente para todos los padres, que para algunos empieza
desde el inicio de la gestación, y para otros se desarrolla a medida que
el bebé se va convirtiendo en una persona real. Puede despertar
sentimientos distintos, influidos por las emociones que en cada uno
produce el tener un hijo. De cualquier manera, todos reaccionamos de
distinta forma ante otros seres humanos, o ante los cambios en nuestras
vidas. Algunas madres sienten instintivamente amor por el bebé recién
nacido, minúsculo y vulnerable, mientras que otras necesitan ver a su
hijo sonreír y reírse y que reconozca a la gente en su entorno, para
comenzar a sentir un tipo de amor más profundo por sus bebés. Además,
acostumbrarse a ser madre cuesta tiempo. Disponer de suficientes horas
al día, para hacer todo lo que quieres y necesitas, puede resultar una
ardua tarea. Muchas madres invierten demasiado tiempo en preocuparse si
sus bebés están bien, si están haciendo todo lo que deben por él, o si
han hecho algo que no debían. Y quizás todo esto sucede cuando se
aproxima la fecha de reincorporarte a tu trabajo y mientras intentas
pasar más tiempo con tus amigos y familiares. Lo más importante es que
te relajes y disfrutes de tu maternidad, a la vez que conserves la fe en
vos misma. Con el tiempo, el resto se va solucionando por sí solo.
Recuperar la condición física
Durante los últimos nueve meses, tu cuerpo ha cambiado hasta ser casi
irreconocible, adaptándose, a medida que iba creciendo tu bebé, a fin de
resistir el parto y prepararse para el mismo. Ahora que has tenido el
bebé, tu cuerpo necesitará tiempo para adaptarse. Al útero le costará
entre seis y ocho semanas reducir su tamaño. Los ligamentos necesitarán
más tiempo para volver a tensarse, unos cinco meses. Estas
transformaciones tienen lugar en tu cuerpo de forma natural, pero otros
efectos de la gestación te exigirán tiempo y esfuerzo, antes de que todo
se vuelva a fortalecer y funcione normalmente.
Tonificación de tus músculos
Los primeros días y semanas después del parto es importante que ayudes a
tus músculos a recobrar su fortaleza. Durante la gestación, el trabajo
de parto y durante el parto, los músculos abdominales, el suelo pélvico
y los músculos vaginales no dejaron de estirarse para dejar espacio al
bebé. Si se quedaran en el mismo estado te resultaría muy difícil
recuperar la forma y podría causarte problemas de salud y molestias,
tales como incontinencia urinaria al toser, estornudar, correr o saltar.
Hacer ejercicio ayuda
Si haces los ejercicios adecuados periódicamente, pronto notarás que tu
cuerpo se fortalece. La mayoría de las mujeres empiezan a hacer
ejercicio entre una y dos semanas después del parto, claro que
naturalmente el momento oportuno depende de cómo te sientas. Intenta
empezar haciendo ejercicios, al menos dos veces al día, aumentado la
cantidad según vas practicando. Podes hacer muchos más ejercicios. Pedí
a tu partera u otro profesional de la salud folletos con tablas de
ejercicios.
Pero...
- recuerda escuchar a tu cuerpo: si te duele, no te sentís bien o
estás cansada, no hagas ejercicio.
- nunca te acuestes de espaldas y levantes las dos piernas a la
vez.
- nunca hagas "sentadillas" sin flexionar las piernas (evita
hacerlas completamente durante las cuatro primeras semanas después
del parto).
Ejercicios esenciales
¿Dónde
se encuentran los músculos del suelo pélvico?
Viene bien saber qué parte de tu cuerpo debes ejercitar. Estos músculos
forman un receptáculo bajo la pelvis, y contribuyen a sujetar a los
intestinos, el útero y la vejiga. Controlan la vejiga y los intestinos,
impidiendo las pérdidas de orina, gases o heces.
Ejercicio básico para el suelo pélvico: La contracción
Contrae el recto, la vagina y la uretra completamente, y aprieta el
suelo pélvico hacia adentro y hacia arriba. Relájate y repetí el
ejercicio. Poco después del parto, mantén cada contracción sólo el
tiempo que puedas; quizás 3-4 segundos. Descansa unos segundos entre las
contracciones. Según se te vayan fortaleciendo los músculos, intenta
contraer el suelo pélvico con mayor intensidad y durante más tiempo
(5-10 segundos). Trata también de hacer contracciones rápidas e
intensas. Pasado más tiempo, intenta mantener cada contracción 10-20
segundos. Hace las contracciones con la mayor fuerza posible.
¿Qué le ha pasado a tus músculos abdominales?
Durante la gestación tu abdomen ha aumentado de tamaño, estirándose y
alargándose los músculos y, con frecuencia, separándose por el centro.
Esta transformación puede dejar un hueco de un ancho considerable.
Ejercicio abdominal 1: para un par de días después del parto
Ponte en cuatro patas, manteniendo la espalda recta. Aprieta el bajo
vientre hacia dentro y arriba, hacia la columna. Resistí hasta 10
segundos, respirando con facilidad. Relájate. Asegúrate de no mover la
espalda ni la pelvis al hacer el ejercicio.
Ejercicio abdominal 2: para aproximadamente una semana después del
parto
Tienes que hacer este ejercicio acostada de espaldas y con las piernas
flexionadas, acostada de costado o sentada. Aprieta firmemente los
músculos abdominales hacia adentro y, oprimiendo las nalgas con fuerza,
inclina la pelvis hacia atrás. Resistí 5 segundos y relájate, i No dejes
de respirar!
Ejercicio abdominal 3: para aproximadamente tres o cuatro semanas
después del parto (siempre y cuando no tengas dolores en la pelvis)
Siéntate en el suelo con la espalda recta y las piernas bien
flexionadas. Aprieta con fuerza los músculos abdominales hacia dentro,
hacia la columna, y bajá despacio la espalda hasta que quede a mitad de
camino del suelo. Luego vuelve a levantarte.
Ejercicio abdominal 4: para aproximadamente seis semanas después del
parto (cuando el hueco tenga un ancho de unos 3 dedos)
Acuéstate de espaldas con las piernas flexionadas, aprieta hacia adentro
los músculos abdominales y levanta la cabeza y los hombros, intentando
aproximarte a las rodillas. Vuelve a bajar despacio.
Ejercicio abdominal 5: para cuando los músculos se estén
fortaleciendo (y el hueco tenga unos 2 dedos de ancho)
Acuéstate de espaldas con las piernas bien flexionadas. Aprieta con
fuerza los músculos abdominales hacia adentro y con la mano derecha
extendida a lo largo del cuerpo, intenta tocarte el pie derecho,
doblando el tronco lateralmente. Vuelve a la posición recta y repetí el
ejercicio hacia la izquierda.
... y uno más...
Acuéstate de espaldas con una pierna flexionada y la otra recta. Coloca
ligeramente una mano sobre el abdomen, justo por encima de la pierna
recta. Sin mover la pierna flexionada, estira la pierna recta, tirando
de ella con el talón. Luego oprimí la panza y eleva el talón hacia vos,
manteniendo la pierna recta y acortándola. Cambia de pierna y repetí el
ejercicio
Algunos problemas comunes
Cansancio
Puede que con la gestación te hayas sentido cada vez más cansada, y
hayas esperado que el agotamiento desaparecería con la llegada del bebé.
Pero el cuidado de un recién nacido es extenuante, sobre todo si además
te estás recuperando de un parto difícil. Intenta aceptar que te sentís
cansada, en lugar de preocuparte por ello. La mayoría de las mujeres
sufren cansancio de una manera u otra. Y de lo que probablemente no
serás consciente es que al organismo le cuesta aproximadamente un año
recuperarse completamente de la gestación. Si pasado un tiempo no te
sentís mejor, habla con tu médico.
Incontinencia, dolor de espalda, jaquecas
En el período posparto, las mujeres pueden sufrir varios síntomas. Puede
que sean muy leves y ni siquiera te plantees consultar a un doctor. Pero
si no desaparecen pronto, habla con alguien al respecto. Seguramente tu
doctor te podrá ayudar, o derivarte a un especialista. La incontinencia,
en particular, puede constituir un auténtico problema. ¡De manera que no
sufras en silencio!
Pérdida
de pelo
"¡Socorro - se me está cayendo el pelo!" No te preocupes, sólo es
temporal. Puede que le cueste unos meses, pero te volverá a crecer el
cabello. En realidad, no estás 'perdiendo' pelo; uno de los cambios
hormonales que se produjeron en tu cuerpo durante el embarazo,
enlenteció el ritmo normal de la caída de pelo. Las mujeres embarazadas
a menudo notan que su cabello tiene más volumen que el habitual. Ahora
que ha nacido el bebé, el organismo compensa dicho cambio perdiendo el
pelo que se te hubiera caído durante la gestación.
Decaimiento
Nueve de cada diez mujeres sufren alguna forma de 'decaimiento'
después de tener un hijo. Ocurre igual que con otras circunstancias de
tu vida que ansias por mucho tiempo. De repente, todo ha pasado y te
sentís un poco decaída porque se ha acabado la emoción. Y a la vez te
están cambiando los niveles hormonales. Así que es normal sentirse un
poco llorosa, perder el apetito, estar irritable, tener dificultades
para dormir o simplemente sentirse con falta de ánimo y malhumorada.
Compartir tus sentimientos con otras personas suele ser un buen método
para tratar el decaimiento. Intenta arreglártelas para dormir lo
suficiente, y entender que no tienes por qué hacer todo sola - incluso
si no tienes pareja - te levantará el ánimo. El decaimiento suele
desaparecer de manera espontánea.
A veces el decaimiento puede degenerar en un tipo de depresión más
grave. Este problema afecta a 1 de cada 8 madres. En tal caso, quizás
sientas un abatimiento más profundo que te resulte realmente difícil
combatir. Podrías tener problemas para entablar una buena relación con
tu bebé, tu pareja o tu familia. Algunas mujeres se vuelven muy
emotivas, otras se retraen. Si te sentís muy deprimida, habla con tu
médico. El te podrá ayudar de muchas formas.
Dejar de fumar
Todo el mundo sabe que fumar es malo para la salud. Durante la
gestación, muchas mujeres consiguen dejar de fumar para siempre. Otras
retoman el hábito después del parto. No es fácil dejarlo pero muchas
personas lo han logrado y desear un entorno sin humo para tu bebé es el
incentivo perfecto. Algunas sugerencias:
- fija una fecha para dejar de fumar y deshazte la noche anterior
de los cigarrillos, los ceniceros, los fósforos y los encendedores
- evita la tentación, eludiendo por un tiempo los momentos en que
siempre fumabas un cigarrillo, como sentarte a tomar un café
- evita los lugares donde se fume mucho
- cuenta a todos tu propósito y pídeles que te ayuden
- trata de encontrar a alguien que deje de fumar con vos, para que
se apoyen mutuamente
- afronta el día a día, no pienses en el futuro
- premia tu acción, gastando el dinero del cigarrillo en otra cosa
- nunca fumes 'sólo un cigarrillo' - sin darte cuenta volverás a
engancharte
¡Mucha suerte!
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